martes, 28 de julio de 2009
The stereotype
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miércoles, 8 de abril de 2009
Colima, un pequeño vistazo a la guerra civil salvadoreña

Miguel de Cervantes Saavedra.
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jueves, 26 de marzo de 2009
Como el color de la sangre...Mi padre, mi amor, mi luz
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martes, 24 de marzo de 2009
Pobreza, asignatura pendiente

Claudio Castro enumeró tres claves para que la comunidad estudiantil nos involucremos con los sectores relegados de nuestra sociedad:
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sábado, 21 de febrero de 2009
My five craziest dreams
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viernes, 20 de febrero de 2009
Reflexiones a causa de la inanición
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lunes, 9 de febrero de 2009
Tecktonick,otra más de las subculturas juveniles

¿En qué consiste el Tecktonick? El Tecktonick es un baile que combina movimientos “atípicos” del dance y hip-hop, pero se baila con ritmos electrónicos. El TCK, como se abrevia este movimiento, nació en Francia. Surgió en la discoteca Metrópolis de Paris. Las fiestas Tecktonick Killer organizadas por Cyril Blank y Alexandre Barouzdin propagaron este movimiento a tal punto, que se lanzó una marca de ropa, una bebida y música para expandir esta nueva moda.
¿Podría considerarse al Tecktonick más que un simple baile, es decir, convertirse en una subcultura juvenil? Para el antropólogo Carles Faixe Pampols, en el artículo “De las culturas juveniles al estilo”, las subculturas juveniles o "culturas generacionales " se refieren a la experiencia que los jóvenes adquieren en espacios institucionales, familiares, los medios de comunicación y principalmente, en espacios de ocio. Los adolescentes presentes en estos ámbitos se identifican con determinados comportamientos y valores diferentes a los del mundo adulto. Además, en el plano cultural, esto se traduce en estilos visibles que integran materiales como la moda, música y prácticas sociales.
El Tecktonick cumple con varios de estos requisitos para configurarse como una subcultura. De acuerdo al sitio de internet Tecktonick España, este baile se ha convertido en un “fenómeno social”. Hay jóvenes por toda Europa que se reúnen para bailar TCK. Se hacen varios eventos al respecto y hasta surge rivalidad entre grupos por conseguir los mejores pasos.
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domingo, 8 de febrero de 2009
Haz lo que tú quieras
En los últimos meses del 2007, estaba a punto de graduarme del colegio. La mayoría de mis compañeros ya estaban seguros sobre la carrera que estudiarían; yo, no. Tenía varias opciones en mente: Diseño del producto artesanal, Comunicación Social, Publicidad y Diseño Estratégico. Las comunicaciones siempre me habían llamado la atención, pero como mi hermana mayor era licenciada en esa área, mi papá no estaba de acuerdo con que yo estudiara lo mismo.
Todas las universidades estaban finalizando el proceso de admisión. Yo todavía estaba indecisa. Quería ir a la Mónica Herrera o a la Matías. La UCA jamás la había considerado entre mis posibilidades. Mi padre se sentía preocupado al respecto, así que me propuso estudiar Turismo en la Matías. No era lo que yo aspiraba, pero como consideré que era un campo novedoso en El Salvador, al fin opté por estudiar eso.
Llegó noviembre, empecé el cursillo en la UJMD. El primer día de clases encontré varios de mis amigos, me sentí alegre al verlos, aunque el ambiente no me había gustado. Al llegar a casa lloré y les dije a mis papás que me había equivocado de carrera. Ellos se molestaron, mi mamá no mucho. Trató de consolarme y me dijo: “Esperá que pase un poco el tiempo, después puede ser que te entusiasmés. Lástima que en la UCA ya pasaron los exámenes.”
En diciembre finalicé el cursillo, la carrera aun no me parecía la indicada para mí. Al hablar con mi padre le recalcaba que hubiera sido mejor que estudiara comunicaciones en otra universidad. Llegué, al fin, a un acuerdo con él. Si en seis meses no cambiaba mi parecer sobre la Licenciatura en Turismo, podría luego escoger lo que yo tanto deseaba.
Mis padres estaban indignados. Al siguiente día, decidieron ir a hablar con la decano de la facultad. Ella aceptó que no habían calculado la cantidad de alumnos, aunque iban a solucionar el problema. Una semana después pude realizar mi inscripción. No obstante, los horarios eran de lo peor. Mis deseos de irme de ese lugar aumentaban.
Las clases iniciaron en los últimos días de enero. Creí que al pasar del tiempo me iba a ir familiarizando con la carrera. Jamás lo logré. Mis ideales eran muy distintos a los que me enseñaban. No me parecía la forma de abordar la realidad salvadoreña, mucho menos simpatizaba con la gente que pensaba que en el país “todo está bien”. Los amigos que había encontrado al principio no estaban estudiando ahí, estaban en la UCA. Asistieron a la Matías como segunda opción, “por si no quedaban”.
El tiempo transcurría, yo cumplía con las actividades, asistía a todas las clases. Esto me parecía monótono. Me estaba decepcionando más de la carrera, de la universidad y de las personas. Iba a la biblioteca y no poseían los libros necesarios, los temas de las materias me aburrían. Cuando no llegaban las compañeras con las que me llevaba un poco, pasaba los recesos en una banca, sin compañía alguna, comiéndome una manzana y hablando por el celular.
No tenía más dudas: Licenciatura en Turismo no era a lo que yo me quería dedicar de por vida. Un día, después de cuatro meses de estudiar en la Matías, fui a almorzar con mi mamá. Tomé valor y le dije entre sollozos: " Ya no soporto ni un día más ahí, no es lo que yo he anhelado para mi futuro. Quiero irme a la UCA, he visto que es buena universidad y estudiaré Comunicación Social". Mi madre me apoyó y convenció a mi padre de que el cambio de carrera era lo mejor para mí.
Las últimas semanas que pasé en la Matías, ya sabiendo que me iría de ahí, pasaba observando desde la cuarta planta del edificio la calle que conduce a Antiguo Cuscatlán, pensaba que pronto iría ahí rumbo a mi nueva universidad. Realicé los trámites para poder salir de la UJMD y les conté a algunas personas que ya no continuaría , pues no me sentía satisfecha con esa carrera. El último día que asistí a clases no le dije a nadie que al siguiente día ya no me verían aparecer por la puerta del salón.
En mayo hice los exámenes de admisión para hacer mi sueño realidad. Ya son ocho meses de estar en Comunicación Social. Esto es lo que me apasiona, no lo cambiaría por nada. No todo lo que experimenté en la UJMD fue malo, gané mayor madurez.
Cuando vayas a tomar decisiones en tu vida, haz lo que tú quieras. No dejes que los demás gobiernen tus metas y anhelos. Lucha por lo que te apasiona. Al final, esta fue la mayor enseñanza que obtuve después de lo que pasé.
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martes, 3 de febrero de 2009
Quiero ser delgada como las modelos
La moda y los medios de comunicación deben de concientizar respecto al riesgo de la bulimia y la anorexia. En la Semana de la Moda en Nueva York, se presentó la colección primavera-verano 2009 de reconocidos diseñadores y se opusieron ante la talla cero. Así como esta propuesta, la tendencia que debe generalizarse es que se eviten estas enfermedades, que se muestre que ser “tan delgada como una modelo” es estar tan cerca de la muerte.
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Blur:¿Otra visión de la sociedad?
La revista Blur fue lanzada en el año 2005 por el Grupo Dutriz, quienes también están encargados de otras publicaciones como La Prensa Gráfica, El Economista, Campus, Ella, etc.Blur intenta renovar el concepto de socialización. Los modos de vida sugeridos por la revista no suelen existir en la realidad, son una estrategia más del marketing para inducir al consumo. El sociólogo francés Gilles Lipovetsky, en su libro El imperio de lo efímero, considera que lo nuevo impera en la producción y el marketing, y que la oferta y la demanda funcionan bajo esta lógica.
El contenido de Blur está cargado de publicidad que pretende ser innovadora. Por ejemplo, en la sección Flash se muestran fiestas y eventos pero más que todo, se promocionan discotecas y bares. Para aparecer en Party Pickers es requisito que los fotografiados “estén pasando un buen momento con Finlandia y Bacardi”. Hasta en un grupo de Facebook llamado “Blur Party Pickers” se invita a subir fotos porque “las mejores serán publicadas en la revista”.
Blur además de potenciar fines comerciales de marcas específicas, sirve a los intereses económicos de una élite. Muestra la formación de pequeños grupos que están unidos por características comunes, como gustos de entretenimiento similares y apellidos “importantes”, que al final responden a otro de los lemas de Blur: Are you in?
En el editorial El Salvador: cuatro países en uno (2006), del informativo semanal Proceso del Centro de Información, Documentación y apoyo a la Investigación CIDAI de la UCA, se habla sobre cuatro perspectivas de la realidad nacional. Una de esas posturas es la de un país con una vida light que se desarrolla en los centros comerciales como La Gran Vía y Multiplaza y en los centros turísticos. Disfrutar los placeres que el dinero puede dar, se representa en los rostros sonrientes de adolescentes con apellidos de rigor retratados por la revista Blur en los lugares más exclusivos.
Entonces, ¿estarían out los demás salvadoreños que no se recrean lujosamente? ¿Es esa la otra visión de la sociedad?, donde para adaptarse a lo "in" hay que formar parte de estas minorías que se divierten con extravagancia.
Elena Salamanca, catedrática de Historia, expresa: “Hay que ver las fotografías de los cocteles. Leer los apellidos, y ahí en esos apellidos se encuentra a la generación más joven, los herederos de las grandes empresas y familias acomodadísimas de El Salvador”. Además señala que el Libro Azul, del año 1905, es “un paralelo histórico con Blur”, porque mostraba la gente más rica, la élite de San Salvador.
La realidad de este país es muy distinta a lo que en la revista Blur se muestra, la publicidad ha exagerado los valores sociales y se vale de un contexto atractivo para que la visión de inducir al consumismo a través de estilos de vida sea efectiva.
Links de interés:
http://www.uca.edu.sv/publica/cidai/proceso.1210.pdf
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domingo, 25 de enero de 2009
Mi vida no quedó volcada
“Nohely, levantate ya, vamos a ir a enflorar a tu abuelita a Suchitoto”, me dijo mi madre. Había que ir a cumplir con Mamá Lina; primer año sin ella, no le podía fallar. Me fui a vestir. Mientras lo hacía se me cruzó un pensamiento extraño. Veía mi pantaloncillo capri y me imaginé qué feo sería si perdiera la mitad de mis piernas .Dejé esos miedos internos y seguí arreglándome para ir a Suchitoto.
Luego, desayuné junto con toda mi familia y les expresé que quería ir, pero no tanto. Sentía que algo malo sucedería. Antes de subirnos al carro, revisamos nuestros documentos e hicimos una oración.
Siempre que viajo, incluyo en mi equipaje todo lo necesario. Ese día, llevaba toda mi colección de CD’s, mi Biblia y como me aburro rápido, los libros El Diario de Ana Frank y Andanzas y Mal Andanzas se incluyeron en mi kit anti depresivo para viajes largos y tediosos. Por supuesto, no podían faltar mis cremas, lociones, una blusa de cambio, un suéter y mi adorada camarita fotográfica para poder sentirme completa y tranquila.
En todo el camino, iba molesta, sin motivo alguno. Al fin, llegamos al cementerio de Suchitoto y dejamos las flores en la tumba de mi abuelita.
Mi maestra de historia, Elena, nos había dicho que si íbamos a un cementerio, nos fijáramos en las tradiciones. Como andaba mi cámara, aproveché para tomar foto a los niños que limpiaban lápidas, a la gente, y aquí empieza lo raro de nuevo, comencé a fotografiar tumbas muy feas. Había una con unos ángeles sin cabeza, otra con un retrato del año 1800 y unas casi destruidas, pues ya tenían 100 años de estar ahí.
No concibo porquè quería esas imágenes, actuaba muy fuera de lo normal. Al salir del cementerio, fuimos a la casa que era de mi abuela, hicimos limpieza y encontramos cartas que le habíamos dado a ella en el año 2000. Mi hermana, mi papá y mi mamá se sintieron nostálgicos; yo, un poco.
Después, decidimos ir a almorzar al restaurante “La Fonda”, tiene una hermosa vista al lago Suchitlán. Mientrás comíamos, se desató un desagradable olor, semejante al hedor de pudrición. Salimos rápido del lugar, no se soportaba la fetidez.
Para descansar un rato y hacer la digestión, nos dirigimos al parque. Me senté junto a mi hermana y mi mamá en una banquita, bajo unos árboles. La brisa movía suavemente las ramas, las nubes pasaban despacio y yo las observaba. Ese día parecía que tenía una obsesión con el cielo.
Consideramos que era tiempo de irnos de regreso, emprendimos de nuevo el tedioso camino. Mi papá tomó la carretera que de Suchitoto conduce a Aguilares y luego a San Salvador.
Mi padre no iba manejando tan bien. Hubo un momento en que el carro se golpeó al subir una cuesta. “Anda elevado, tenga precaución”, le dije a mi padre. Vi que llevaba sueño, pero no le tomé importancia.
En la troncal del Norte, paramos para que él se lavara la cara y se le quitara la pereza. Mi mamá abrió la puerta del carro, pero la cerró muy fuerte, mi papá se enojó por eso. “¿Y a vos qué te importa?, te interesa más lo material que nuestras vidas”, le reclamó mi madre, a lo que él afirmó que su carro nadie se lo dañaba.
Cinco minutos después de su pelea, venía observando el volcán de San Salvador. Veía la neblina que se deslizaba cerca de las antenas. Reflexioné lo pequeño que era el hombre ante la inmensidad de Dios. A pesar de ser insignificantes ante su grandeza, él nos ama mucho.
De repente, mi papá empezó a salirse del carril. Recuerdo que mi mamá gritó: “Elías, te saliste de la vía”. Él no reaccionaba, iba como en trance. No sentí los segundos, ya era muy tarde, el carro iba descontrolado. Chocamos contra un poste, ni sé cómo empezamos a dar vueltas.
Yo perdí la memoria por un momento, lo único que recuerdo es que mi hermana clamó “¡Jesús de Nazareth!”, que ella me abrazó y me aventó al otro lado del asiento trasero, porque el lado donde yo estaba iba rozando contra el pavimento. El carro daba vueltas. Creía que era una pesadilla y que todo terminaría al abrir mis ojos. Al fin, después de tres giros paró todo. El automóvil quedó volcado.
Cuando reaccioné ya no estaba en el asiento, sino en el techo del vehículo, pero siempre dentro de él. Mi madre preguntó “¿Todos están bien?”. Gracias a Dios, todos seguíamos con vida e ilesos.
Lo primero que hice fue tocarme mis piernas, las tenía completas, solo con algunos rasguños. Comencé a golpear la puerta para que saliéramos todos. Me sentía desesperada, el carro estaba haciendo cortocircuito. Nadie se detenía a socorrernos.
Abrí la puerta, Dios me ayudó, pues el seguro se destrabó aunque estaba la camioneta al revés. Paró un señor a auxiliarnos, otras personas acudieron al ver lo sucedido.
Eso era para morirse, por la misericordia de Dios, continuamos con vida. La Policía llegó. Ellos se encargarían de llevarnos al hospital. Mi hermana sufrió una luxación en el hombro, los demás teníamos moretes y raspones.
Yo no me iba hasta recoger todas mis cosas del kit anti depresivo de viajes largos y tediosos. Una imagen que me impactó y ha quedado fija en mi mente es El Diario de Ana Frank tirado sobre el pavimento, con el símbolo nazi en la pasta. Me sentía como una judía después de un ataque y mi Biblia al lado del diario, intacta.
Ya calmada, con mis pertenecias completas, me subí a la patrulla para ir al hospital con mi hermana. No miré hacia atrás, dije en mi interior: “Mi vida no ha quedado volcada”.
Han pasado ya dos meses y medio desde que fue el accidente. Mis sueños de siguen vivos, se han vuelto más grandes. He comprobado el amor de Dios, he aprendido a valorar mucho a mi familia. Cuando vengan giros en tu vida y quedes tirado sobre el suelo, levántate. Sigue, sè valiente, puede destruirse todo, excepto tu esperanza.
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United Colors of Benetton:el éxito de lo controversial
Dentro de una sociedad que avanza rápidamente, donde cada vez se exige más para poder permanecer y destacar, la moda ha establecido una estrategia para su perpetuación: aliarse de la publicidad y sus trucos de convencimiento.El sociólogo francés Gilles Lipovetsky, en su libro El Imperio de lo efímero, considera que la moda opera bajo una ética hedonista, en la cual el espectáculo y la creación singular se vuelven primordiales. Además, señala que la publicidad humaniza y psicologiza las marcas.
Las teorías de Lipovetsky se vuelven muy ciertas en las campañas de United Colors of Benetton, compañía textil italiana fundada en 1965 por los hermanos Luciano, Gilberto y Giulliani Benetton. Desde 1980, esta marca ha sido criticada por sus anuncios publicitarios, en sus spots se presenta imágenes que evocan “diversidad cultural”, locura y rompimiento de la tradición.
Lo que pretenden la mayoría de los diseñadores de moda es exaltar la belleza de sus colecciones. United Colors of Benneton logra captar la atención, pero a través de una “anarquía total”, así lo concibe el fotógrafo Oliviero Toscani, creador de las campañas más conocidas de esta compañía.
Al contrastar una fotografía de la colección live unbottoned de Levis con una de Benetton se puede observar notables diferencias. La imagen más “fuerte” de Levis es la de unos jóvenes con sus pantalones desabrochados, mientras tanto Benetton muestra fotografías de un enfermo delirante, de ropa militar manchada de sangre, un hombre de tez negra al lado de una mujer blanca que sostiene a un bebé de descendencia china.
Sin embargo, la interpretación que se le quiera dar a la iconografía empleada por la marca, ya sea buena o mala, es lo que configura la controversia y las ganancias. Esta empresa ha sido calificada como “subversiva”, aunque esos juicios parecen no perjudicar a la entidad.
Las campañas lanzadas por United Colors of Benneton han resultado muy persuasivas. En 1980 inició con estas eficaces técnicas de venta, en 1990 la tienda se había establecido en 120 países y en el 2000 ya contaban con más de 5000 tiendas. Hasta en nuestro país hay una boutique Benetton, se supone que El Salvador no es tan consumidor de moda como lo son otros países. La marca ha llegado a todo tipo de población y mercado.
La publicidad ha psicologizado a United Colors of Benetton de una forma impactante y efectiva. Los fines publicitarios, convencer y vender, se han cumplido. Jugar con la sensibilidad humana y el morbo causa receptividad en el público. United Colors of Benetton ha sabido aplicar el dicho popular: “Una imagen vale más que mil palabras”.
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